El impacto emocional causado por el cambio de conductas y costumbres en niños/as. 

 In Educación, Psicología

 La pandemia por coronavirus ha generado cambios súbitos e importantes en nuestro comportamiento y costumbres sociales. Especialmente ha causado un gran impacto emocional en la población infantojuvenil. 

Así pues, durante las dos semanas que nuestros pequeños/as llevan asistiendo a clase, han tenido que cambiar muchas de sus rutinas, comportamiento y costumbres sociales, provocando en ellos/as un desajuste en sus emociones y, por ende, en sus conductas. 

Cabe destacar que, a diferencia de los adultos/as, los niños/as y adolescentes se encuentran en periodo de aprendizaje y aún no gestionan sus emociones y les resulta complicado entender por qué les imponen nuevas normas de comportamiento tan contrarias a lo que ya conocían. Por ejemplo, toda la vida hemos enseñado a nuestros hijos/as la importancia de compartir, de ser generoso… y de repente prestarse las cosas queda totalmente prohibido. Este es solo un ejemplo de las muchas acciones cotidianas que deben cambiar sin entender bien por qué. 

¿Cómo disminuimos el impacto emocional actual y en un futuro cuando las cosas vuelvan a la normalidad? 

Como hemos comentado en post anteriores, a la hora de hablar con los niños/as sobre el Covid-19 y la nueva normalidad, debemos tener en cuenta la edad del menor, las características de personalidad, las experiencias vividas previamente y cómo han vivido el Covid-19 durante este tiempo. También, es necesario tener en cuenta las diferencias individuales, ya que cada persona responde de una manera a esta situación, por lo tanto, cada niño/a tendrá una respuesta diferente y como adultos tendremos que intentar ayudarles a dar la respuesta óptima. 

Además, es fundamental ser consistentes, respetar y aplicar las normativas estatales/regionales y las de la escuela, extrapolándolas también al ámbito familiar en la medida de lo posible, para no dar lugar a confusión en los más pequeños/as. De esta manera, no generaremos estrés e incertidumbres en los pequeños/as y se adaptarán poco a poco a esta situación. 

Pero… ¿Cómo somos consistentes? Respetando como padres y madres las medidas instauradas en los colegios y por los equipos gubernamentales. No solo para evitar propagar el virus, sino para que nuestros hijos e hijas entiendan estas medidas. 

Por ejemplo, si nuestro hijo/a debe permanecer en el aula y en el descanso escolar a 1,5 metros de distancia y debe cambiar las formas de ocio con sus compañeros/as, al salir del colegio, debemos respetar esta normativa y enseñarle nuevas formas de relacionarse y jugar con sus compañeros/as, como sería dar un paseo en bicicleta, jugar a la botella u otro juego que no implique contacto y respete la distancia. O por ejemplo, si la entrada al centro se hace de forma escalonada, y con distancia de seguridad de 1,5 metros, debemos hacer ver a nuestros pequeños/as que mientras esperan fuera del centro para poder entrar, también deben mantener esta distancia. 

Así pues, es conveniente explicarles a los niños/as y adolescentes el motivo de las medidas que estamos adoptando, que entiendan que son debidas al virus y que no son permanentes, solo que no sabemos cuánto tiempo estaremos así. De manera que, en niños/as pequeños es importante explicar la situación mediante una historia o un cuento infantil, de manera que puedan entender todas las medidas y aplicarlas. En cambio, en a partir de 7 años debemos explicarles la situación, sin causarles preocupación y ansiedad. 

Asimismo, debemos validar y normalizar las emociones que puedan estar sintiendo, además de entender que no comprendan ciertas normas. Por ello, se debe evitar las reprimendas por no cumplir las normas los primeros días, facilitándoles la adaptación. En cambio, debemos explicarles diariamente por qué han cambiado las normas y que es una situación provisional. 

¿Y el futuro? ¿Tendremos otro impacto emocional? 

Se sabe que las personas a partir de los 21 días realizando una misma tarea o actividad crean un hábito, por lo tanto, cuando volvamos a la normalidad, deberemos reeducar a nuestros pequeños/as. Así pues, reforzar esos vínculos que han sido separados en la actualidad, debido a la situación y restaurar aquellos hábitos anteriores de manera gradual, para no generar un nuevo impacto emocional. 

Inma Marí Corraliza

Graduada en psicología

Orientadora educativa

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