Confinamiento en casa y niños con necesidades especiales o autismo.

 In Educación, Pedagogía, Psicología

El confinamiento en casa, debido al COVID-19, es una situación que altera la dinámica y la rutina de las familias y puede generar alteraciones emocionales y conducta les de los niños, especialmente en los niños con necesidades especiales o autismo (TEA).

¿Cómo responder a las necesidades de mi hijo durante el confinamiento en casa?

Primero debemos normalizar la situación, evitando generar ansiedad ante la situación. Utilizar cuentos sencillos que expliquen qué está pasando y usando un lenguaje neutral, evitando los términos negativos y cambiándolos por positivos.

Además, es necesario explicarle todas las actividades que están permitidas y las que no lo están. Para ello, podéis usar la guía que hemos preparado desde Grup Didàctic para explicar el Coronavirus a través de pictogramas y frases sencillas a niños. → Libro Coronavirus en pictogramas

Cuando les expliquemos la situación, es importante evitar la sobreinformación. Los niños no necesitan saber cuántas personas han fallecido diariamente, ni la cifra de infectados. Dándoles esta información, les podremos preocupar más y generales ansiedad.

En segundo lugar, tenemos que normalizar las medidas de higiene, a través del juego y canciones, para que les resulte más divertido. A algunos niños/as no les gusta el contacto con el agua, el olor del alcohol, por eso, tenemos que conseguir que realicen estas acciones sin poner resistencia ni evitarlas. Para ello, podemos seguir los siguientes pasos:

  1. Adaptación al medio. Familiarizar al niño/a con el alcohol, mascarillas, guantes, agua. De forma que asocie adecuadamente las diferentes medidas.
  2. Mantener un ambiente cálido. Procurar tener el agua a una temperatura intermedia y a la temperatura que al niño/a le resulta agradable.

También, es importante intentar seguir la misma estructura y horario, para no cambiar aquellas rutinas previamente aprendidas y que no muestren resistencia al cambio. Para ello, debemos establecer un horario con pictogramas o una agenda visual. Es importante, que prepararemos las transiciones entre actividades, con ejercicios de vuelta a la calma. Es necesario marcar bien cuando empieza una actividad y termina la actividad.

Además, debemos crear un entorno estructurado, predecible y claro; diferenciando los diferentes entornos y espacios de actividades. Es necesario, disponer de un rincón de calma, para la regulación en caso de que lo necesite. 

Podemos también, crear pequeños circuitos deportivos, ya que, de esta manera realizará ejercicio físico y el movimiento le ayudará a relajarse.

Por otro lado, cuando alguna cosa les pone nerviosos/as, es necesario cambiar el foco de atención y hacer rutinas cotidianas agradables, para evitar las conductas repetitivas, agresivas o ansiedad. Cuando el niño está en un estado de calma, hay que ayudarle a explicarse cómo se siente y cómo se ha sentido, para ello, nos podemos ayudar de imágenes o pictogramas de las emociones. Además, es necesario averiguar qué situación le ha desencadenado esa emoción y utilizar estrategias de autocontrol, como la técnica de la tortuga.

Por último, en niños con autismo o alguna necesidad prescrita por los médicos, podemos realizar pequeñas salidas para evitar las conductas disruptivas o problemas de conducta, en caso necesario.

Inma Marí Corraliza

Graduada en Psicología

Orientadora educativa

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