Cómo adaptar el currículum académico según las necesidades de la situación.

 In Educación

Como ya sabemos, el curso académico 2019-2020 tuvo que finalizar de manera online debido a la situación que vivimos, y aunque los/las docentes se han preocupado por continuar con el proceso de enseñanza-aprendizaje de su alumnado, no podemos olvidar que se han presentado desigualdades entre algunos estudiantes por la falta de acceso y competencias para seguir una educación a distancia. 

Debemos tener en cuenta que la mayoría de los/as estudiantes no adquirieron todas las competencias y contenidos que los planes de estudio recomiendan según el curso académico perteneciente. Es por ello que, a la hora de plantear este curso escolar, debemos reequilibrar el currículum educativo. 

Por ello, tanto los centros educativos como los/las docentes deben tener en cuenta esta situación para la planificación del curso escolar 2020-21, de manera que se lleven a cabo evaluaciones iniciales, reajustes de currículum, planes individualizados y un plan de digitalización para afrontar este curso escolar. 

Como se ha expuesto en publicaciones anteriores, es necesario evaluar las necesidades y resultados de los/las estudiantes actuales, es decir, saber cuál es su punto de partida académicamente, sin olvidarnos de cuáles son sus necesidades emocionales. Además, debemos identificar qué alumnado estuvo desconectado para preparar planes específicos de recuperación del vínculo escolar y de refuerzo. 

Para ello, es necesario realizar durante el mes de septiembre una evaluación inicial diagnóstica donde el profesorado detectará qué necesidades académicas y emocionales tiene el alumnado, para, a partir de ahí, realizar un plan individualizado de aprendizaje. 

Como medida general a todo el alumnado de cada curso, el currículum tendrá que transformarse, teniendo en cuenta las necesidades de los/las estudiantes y las condiciones en las que se va a enseñar al alumnado. Además, se debe tener en cuenta cuáles son las competencias esenciales y contenidos mínimos que necesitan adquirir los alumnos/as. Así pues, el/la docente deberá diseñar una propuesta curricular teniendo en cuenta la evaluación inicial del alumnado y priorizando la adquisición de las competencias clave para la etapa. Es decir, se trata de realizar las adaptaciones necesarias para evitar una sobrecarga académica en el alumnado. 

Además, es necesario realizar actividades de recuperación, repaso, refuerzo y ampliación de aprendizaje. Como actividades globalizadoras e interdisciplinares, promoviendo un aprendizaje significativo. 

Por otro lado, deberemos realizar planes individualizados, para cada alumno/a, para permitir el avance de cada uno/a, estos se basarán en las necesidades detectadas en la evaluación inicial realizada al inicio del curso. 

Así pues, debemos anticiparnos a las futuras medidas sanitarias y educativas, para ello deberemos contemplar diferentes escenarios y dotar de recursos y estrategias al alumnado para que el proceso de enseñanza y aprendizaje pueda llevarse a cabo sin desigualdades. De esta manera, se debe llevar a cabo un plan de digitalización, orientado a desarrollar la competencia digital del alumnado. Para ello se deberán promover talleres y actividades tanto para profesores, como para familias y alumnos/as sobre el uso de las herramientas TIC (Tecnología y Comunicación), donde se traten aspectos como la utilización de plataformas, aulas virtuales, la gestión del tiempo online, uso seguro de Internet… 

De esta manera, garantizamos que el proceso enseñanza-aprendizaje se lleve a cabo de una manera globalizadora e integradora. 

Inma Marí Corraliza 

Psicóloga y Orientadora Educativa

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